La pérdida auditiva al igual que la visual, es más común en edades avanzadas, aunque también la sufren bebés recién nacidos, niños o adolescentes. La persona que sufre algún tipo de sordera corre el riesgo de padecer depresión debido al aislamiento social que sufre, pero en los menores el problema se agrava ya que la pérdida de audición suele ir enlazada al fracaso escolar, al aislamiento social o a la actitud depresiva.

Los familiares de los pacientes, acuden a nuestro Centro auditivo con consultas del tipo: ¿cómo puedo comprobar que mi padre no oye?, mi hijo está muy desobediente y parece que no escucha, cuando tengo reuniones no escucho los asistentes, etc. La mayoría de estos casos son detestados como hipoacusia, es decir, pérdida auditiva, pero previamente es necesario hacer una audiometría.

Una vez que el familiar o paciente llega al centro auditivo, el equipo de audiólogos le dan las directrices para detectar el problema. En primer lugar, los especialistas le realizan un test auditivos personalizado al paciente con el audiómetro en una cabina de seis metro cuadrados, diseñada para este fin. El examen se realiza con la tecnología Affinity 2.0, que pretende acercar el entorno a través de estímulos reales emitidos por los auriculares que el profesional le coloca previamente al afectado.

Una vez detectado el grado de pérdida de audición real y concreto, el siguiente paso para superar la pérdida auditiva es la prueba del audífono. En esta ocasión, Centro Auditivo Zoco permite al usuario probar el audífono durante unos días en su vida diaria para asegurar su comodidad antes de la compra. Cuando el paciente encuentra el audífono ideal, el centro le ofrece la garantía y calidad Oticon, además de la opción de descambiar el aparato auditivo en el caso de que tenga algún tipo de problema.