Qué es la audiometría y como para qué se usa

La audiometría es la medición de la agudeza auditiva en relación con las diferentes frecuencias del sonido, según la Real Academia de la Lengua Española. El proceso para realizar una audición de este tipo es similar en todos los casos y no necesita medidas especiales para su preparación. El primer paso es ver qué oído es el que está dañado, para saber si ha de hacerse un audiograma.

En este momento, el audiólogo tapona un oído e induce ruidos y distintos sonidos al otro, tales como susurros, el tic tac de un reloj o palabras habladas. Otra opción es conducir aire con un diapasón para evaluar el tono por conducción aérea u ósea.

Cómo se hace una audiometría

Para realizar una audiometría los expertos en audiología, usan audífonos conectados a un audiómetro. Así, solicitan al paciente presionar un botón o indicar de algún otro modo que ha escuchado el sonido.

Una vez concluido el test, pueden salir resultados anormales o normales entre los que están:

  • La opción en la que el paciente escucha desde el habla normal hasta los susurros, pasando por el sonido del tic tac de un reloj.
  • La facultad para escuchar el diapasón a través del aire y del hueso.

Los resultados de la audiometría son normales si la persona puede escuchar tonos desde 250 a 8000 Hz a 25 db o menos.

Debajo de esos niveles, se considera pérdida auditiva que puede afectar a la no escucha de algunos de los puntos anteriores: el habla, la conducción aérea o la ósea. Según los resultados del examen de audiometría, estas son las enfermedades que pueden causar la pérdida auditiva: neuroma acústico, trauma acústico, pérdida auditiva relacionada con la edad, síndrome de Alport, Laberintitis, enfermedad de Ménière, hipoacusia ocupacional, otoesclerosis y perforación o ruptura del tímpano.

Esta prueba es una de las más importantes para indicar si el paciente necesitará de un audífono para aumentar su capacidad auditiva, o por el contrario tiene un nivel de audición normal.