Los problemas auditivos pueden aparecer a cualquier edad por diversas causas, aunque es cierto que se produce de forma más acusada en edad avanzada -a partir de los 65 años-. Entre las principales circunstancias que producen sordera está la sobreexposición al ruido, una enfermedad o lesiones del oído interno o externo.

Diversos problemas auditivos

Existen multitud de problemas auditivos, pero lo más comunes son los siguientes, aunque existen muchos otros motivos por los que sufrir de sordera

Tipos de sordera

  1.  Dificultades para escuchar correctamente en lugares con ruido. Esta molestia puede aparecer con la edad avanzada pero también es causa de una exposición prolongada a altos niveles acústicos. El nombre técnico de esta pérdida de audición progresiva es presbiacusia y consiste en la muerte de células ciliadas situadas en la cóclea, concretamente en el oído interno. Este tipo de elementos son los encargados de traducir las vibraciones del sonido en señales cerebrales.
  2. Oídos taponados. Es un síntoma de pérdida auditiva producido por la acumulación de mucosidad que provoca la obstrucción de la trompa de Eustaquio. Este es el canal que une la garganta con el oído medio y que regula el fluido del aire, por tanto, si se obstruye, provoca la sensación de taponación del oído. Además de la acumulación de mocos, también puede provocarse por el exceso de cerumen en el conducto.
  3. Pérdida auditiva repentina. Este problema auditivo se produce por varias causas que provocan la pérdida de audición de un día para otro. Por ejemplo, una infección de oído, la acumulación de fluidos, consumir fármacos en exceso, etc.
  4. Pérdida auditiva fluctuante. Este caso, suele ir acompañado de vértigos por lo que el problema auditivo es producido por el variaciones en la presión arterial, problemas cardiovasculares, ansiedad o deshidratación.

Hasta aquí los principales problemas auditivos que se dan de forma más común entre las personas que padecen algún tipo de sordera. Tanto en personas de edad avanzada como en jóvenes que se han expuesto en exceso a ruidos o música a gran volumen.

A qué llamamos sordera

La sordera, según el diccionario de la Real Academia Española, es la privación o disminución de la facultad de oír. Detrás de esta definición, existen multitud de matices, entre los que destacan los tipos de sordera que ya hemos visto antes, o las diferentes causas que producen la pérdida auditiva.

Los audiólogos clasifican la sordera en dos categorías,  parcial o total. La sordera leve o parcial es también conocida como hipoacusia, es decir, cuando la persona pierde levemente la capacidad de oír. En estos casos, el paciente puede usar aparatos auditivos que le permitirán escuchar todos los niveles del sonido, aunque no está obligado a usarlo.

La segunda categoría es la sordera completa o total. En esta ocasión, la persona afectada no escucha nada. La solución para esta discapacidad de audición es el implante coclear, pero depende de las cualidades de la persona que pueda usarlo o no.

Para detectar el tipo de pérdida de audición es muy importante que las personas que rodean al paciente observen su actitud en el ámbito social. Por ejemplo, si el abuelo o la abuela está en una comida familiar y no interviene en las conversaciones o se mantiene al margen puede ser que no oiga bien. Otro caso muy común es el déficit de atención de los niños en el colegio.

Cuando el paciente o el familiar detecta alguna de estas deficiencias puede acudir a al Centro Auditivo, donde un equipo de profesionales le realizará una audiometría, es decir, un test auditivo personalizado. En el centro, el estudio se hace con un audiómetro de última generación, Affinity 2.0, en una amplia cabina de seis metros en la que estará el audiólogo y el paciente con algún acompañante, si así lo desea.

Durante el examen, la persona con sordera recibe estímulos sonoros a través de los auriculares y, dependiendo de los decibelios que escuche su oído, el profesional definirá qué tipos de sordera padece.

Variantes en la pérdida de audición

Cómo ya hemos dicho, el término sordera hace referencia a la imposibilidad, o dificultad, de utilizar el sentido del oído debido a la pérdida de la capacidad auditiva. Esta pérdida puede ser parcial, lo que se denomina hipoacusia, o total, cofosis. También puede ser unilateral, que afecte a un solo oído, o bilateral, en el caso de que la sordera afecte a ambos oídos.

La audición es la principal vía por la que se desarrollan el lenguaje y el habla por lo que la pérdida o el funcionamiento anormal del sistema auditivo tiene una consecuencia inmediata en un déficit en el acceso al lenguaje oral, especialmente si la sordera se produce a edades tempranas. En estos casos los niños ven afectados su desarrollo lingüístico y comunicativo así como sus procesos cognitivos, lo que afectará, a posteriori, a su integración escolar, social y laboral.

Causas de la sordera

La sordera puede ser hereditaria o desarrollarse como consecuencia de una enfermedad, un traumatismo, la exposición a largo plazo al ruido o por efecto de la ingesta de medicamentos especialmente agresivos con el nervio auditivo.

Si tenemos en cuenta el momento de adquisición de la sordera esta puede ser prelocutiva, la pérdida auditiva es anterior al desarrollo del lenguaje, o postlocutiva, o sea, ya existe el lenguaje cuando se produce la pérdida auditiva.

En función de la localización de la lesión encontramos sordera de conducción o de transmisión: afecta al oído externo y medio y presenta alteraciones en la transmisión del sonido en esta zona; y sordera de percepción o neurosensorial: las lesiones se localizan en el oído interno o en el nervio auditivo. Es posible padecer una sordera mixta, con deficiencias tanto en la conducción como en la percepción del sonido.

Un dato importante es conocer el grado de pérdida auditiva que presenta la persona. Se denomina pérdida leve cuando el umbral de audición está entre 20 y 40 dB (decibelios); la pérdida media está situada entre los 41 y los 70 dB; la pérdida es severa si la carencia auditiva se encuentra entre los 71 y los 90 dB mientras que aquella pérdida auditiva que sobrepasa los 90 dB se considera pérdida profunda.

Consecuencias de la pérdida auditiva

Dependiendo de diferentes factores, como el momento de la aparición de la sordera, la tipología o el grado de la pérdida, podemos hablar de diferentes sorderas y con distintas consecuencias:

Según el momento en el que se adquiere la sordera podemos hablar de sordera prelocutiva o sordera postlocutiva, es decir, si la discapacidad aparece antes o después de que se haya desarrollado el lenguaje. Hay que recordar que el oído es una de las vías principales para desarrollar el habla, por lo que una lesión o una pérdida puede afectar al desarrollo lingüístico o comunicativo de una persona y, consecuentemente, a la inclusión social del afectado.

Si tenemos en cuenta el lugar en el que se produce la lesión, hablamos en primer lugar de sordera de conducción o de transmisión, que afecta al oído externo y medio; sordera de percepción o neurosensorial, centrada en lesiones en el oído interno; o sordera mixta, cuando la causa es conductiva y de percepción.

Atendemos ahora el grado de la pérdida auditiva, por lo que realizamos una clasificación de cuatro tipos de pérdidas, desde leves pasando por medias, severas y profundas.

Como hemos comprobado, dependiendo de diversos factores, los problemas auditivos más comunes pueden ser distintas sobre el desarrollo comunicativo y lingüístico. Condicionarán, asimismo, el tratamiento rehabilitador así como el audífono necesario para mejorar la audición de la manera más natural, que permitirá, sin duda, una participación plena en sociedad.