El oído es uno de nuestros cinco sentidos y está directamente desarrollado con nuestra actividad cerebral. El oído influye en la capacidad de mantener y recordar información. Es esencial para nuestra capacidad de comunicarnos y básico en el desarrollo del lenguaje. Pero es una realidad que muchas personas presentan sordera o hipoacusia y esta pérdida de audición puede estar causada por muchos factores y su origen puede ser congénito o adquirido. Es un fenómeno que cada vez afecta a un mayor número de personas.

La sordera puede ser temporal o permanente. Si es temporal la pérdida auditiva se produce cuando una serie de causas (cerumen, inflamaciones, quistes…) interfieren en la entrada de las ondas hacia el oído interno. Una vez solucionadas las causas de la sordera, la audición se vuelve a recuperar normalmente sin consecuencias. Cuando la sordera es permanente la transmisión de los oídos no puede llegar hasta el cerebro. En la mayoría de estos casos el daño causado no permite recuperar la audición.

Según las estadísticas, la edad influye en la pérdida de audición. Más del 40% de la población mayor de 65 años presenta pérdidas auditivas. Entre la gente joven hay cada vez más personas con problemas auditivos causados, principalmente por la exposición prolongada al ruido, especialmente a volúmenes elevados. Por eso es tan importante no escuchar música muy alta, especialmente cuando usamos auriculares.

Hay factores hereditarios que pueden determinar que suframos sordera o hipoacusia. De hecho, los factores hereditarios explican al menos el 50% de los casos de sordera En concreto los antecedentes familiares de hipoacusia están en su mayoría provocados por el gen de la conexina-26 y son hereditarios.

Las causas de la sordera que se pueden tratar a menudo están relacionadas con la acumulación de cera en el conducto auditivo externo, daño en los huesos (osículos) situados justo detrás del tímpano, líquido acumulado en el oído después de una infección auditiva, algún objeto extraño alojado en el conducto auditivo externo o daños en el tímpano.

La otitis infantil no tratada está en el origen de muchas sorderas, además de infecciones causadas por virus y bacterias que si no se atajan a tiempo pueden ser dañinas para el oído.

Ciertos medicamentos, el abuso del alcohol y el tabaco también pueden perjudicar al oído y la audición. Son los denominados agentes “ortotóxicos” y es muy importante controlar su consumo.